miércoles, 21 de marzo de 2012

Jornada 6: Embalse de García De Sola 17-03-2012

Lugar: García De Sola

Fecha: 17 de Marzo del 2012

Miembros: Alejandro, Alex, Alfonso, Javi y Pepe

Descripción:

Empezamos la jornada pensando que iba a ser un día soleado y con buena pesca de basses, pero a medida que iba avanzando la mañana el día se fue tornando propicio para la pesca del lucio, aunque eso no quita para que algún black bass descarriado entrara.

El día fue gris, alternando el aire y el frío, que influía en el agua, lo cual repercutía en la pesca, aunque el resultado fue mejor de lo esperado.

En principio nos repartimos en dos grupos compuestos por Alfonso, Javi y Eugenio (un amigo de Javi) que se fueron para la zona sur del embalse y Alex, Pepe y yo (Alejandro) que nos dirigimos a la zona norte.


Primer grupo: Cuando llegamos al pantano y montamos las cañas, hacía bastante frío. Alex, Pepe y Alejandro eligieron andar hacia el final de la recula, pero yo (Alfonso) pensé que como aún estaba el agua bastante fría estarían los peces algo más profundos, por lo que caminé hacia el final de la recula buscando cortados de mayor profundidad. Javi y su amigo Eugenio se vinieron conmigo.

Al poco rato, parecía que se me daba la razón, pues Eugenio clavó un pez, que finalmente fue un lucio de 2 kg. A los 5 minutos, mi cuñado clavó otro, en seguida vimos que era un bass pues nada más clavarse saltó, haciendo lo que nosotros llamamos "la torre". Tendría unos 600-700 g.


Seguimos caminando y en una zona con poca profundidad, mi cuñado otra vez. Y otra vez un bass. Pero un poco más grande: 1.200 kg.


Yo empezaba a impacientarme, ya que la única picada que tuve fue de un lucio y al no tener bajo (pues yo quería basses)...me cortó la línea.

Andamos mucho, pero al final decidimos darnos la vuelta y buscar al resto del grupo. Cuando por fin los alcanzamos, se levantó aire y seguía haciendo frío. No parecía que fuese a salir el sol para calentar el agua, por lo que decidí cambiar, plantar un bajo de fluorocarbono y ponerme con el lucio. ¡Y menos mal!...

Segundo grupo: Durante las primeras horas de la mañana la jornada se fue desarrollando con un ritmo lento de picadas y capturas. Únicamente fue Pepe el que consiguió tener una picada de un bass que se desclavó y se fue, pero finalmente logró su propósito y más tarde sacó uno de 1.130 kg.


También consiguió sacar un lucio del mismo peso.


Fue lo único que vimos durante el primer período, destacando los numerosos enganches y pérdidas de los aparejos correspondientes.

Tras recorrernos lo máximo de orilla posible nos dirigimos de nuevo al lugar de partida, encontrándonos con el primer grupo que venía de vuelta a juntarse con nosotros.


Estuvimos los 6 pescando la misma orilla de vuelta y Javi avistó un par de lucios siguiendo a sus señuelos. Tras intentarlo durante varios lances finalmente consiguió clavar uno de aproximadamente 1.500 kg.


Acto seguido nos concentramos todos en una recula que fue la que mejores resultados ofreció de todo la jornada, que hasta ese momento había estado un poco floja. Alex y Alfonso, que no llevaban ninguno, clavaron 3 y 2 respectivamente de también aproximadamente 1.500 kg.


Javi y su compañero Eugenio sacaron otro cada uno rondando el mismo peso y Pepe amplio su cupo hasta los 6 lucios.


Ya en el último tramo de la tarde, fue Pepe el que capturó el pez más grande del día. Un lucio de 3.400 kg que tras las fotos correspondientes fue devuelto al agua.


Finalmente todos seguimos pescando durante un rato más sin obtener ninguna captura.

La anécdota del día la puse yo (Alejandro), que con tan solo una picada no fui capaz de conseguir ninguna captura y así "comerme" un bolo impresionante. La conclusión final es que fue un día pensado para la captura de basses y fueron los lucios los predominantes de la jornada.

Alejandro y Alfonso

Vídeo de la jornada:

domingo, 11 de marzo de 2012

Jornada 5: Embalse de García De Sola 10-03-2012

Lugar: García De Sola

Fecha: 10 de Marzo del 2012

Miembros: Alex y Pepe

Descripción:

Esta vez fuimos Pepe y yo quienes decidimos poner rumbo al García De Sola para ver si los basses se iban activando.

Las 4:45 fue nuestra hora de partida, y tras parar a tomarnos ese café que nos despejara un poco del sueño inicial, llegamos aproximadamente a las 8. El coche marcaba 6 grados. Las pequeñas rachas de frío viento hacían que no sintiéramos las manos pero a medida que entraba la mañana iba quedándose el día tal y como nosotros esperábamos.

Comenzamos yendo cada uno a por una especie. Pepe se propuso ir a black bass y yo a lucio. Fue al segundo lance cuando Pepe clavó algo, pero seguidamente se desclavó sin llegar a ser visto. A mí de momento nada. Más tarde el teléfono de Pepe sonó, y hablando por él tuvo otra picada que consiguió clavar con una mano y con la otra el teléfono en la oreja. Como era de esperar, sin poder pelear con el pez, éste se fue con las merecidas maldiciones que dijo Pepe tras colgar el teléfono.

Pasaron unas horas y llegó el primer pez, un lucio. Le entró a Pepe, si, a Pepe, que estaba tentando al bass, con los señuelos propios de la especie. Lucio pequeño, de unos 600–700 g que no llegamos ni a pesar. Ahí fue cuando decidí ponerme con señuelos de bass, a ver si había suerte. Pero no. Estuvimos un rato largo sin nada y volví a ponerme con señuelos de lucio. Mi objetivo ese día, hacerme una foto con un esox.

Ya estábamos llegando al tope de la orilla por la que no podríamos avanzar más cuando llamo a Pepe, y le digo que he visto un bass salir disparado hacia la izquierda. En ese preciso instante mi línea se tensa, cachetazo y caña doblada. Empieza la pelea con lo que parecía un buen pez. No sabíamos que era hasta que asomó…


Un precioso black bass de 2.250 kg que Pepe definió con estas palabras: “Alex, vaya tarugo tío”.


Lo probable es que entrara a mi señuelo porque éste le molestó, no por hambre. Sin lugar a dudas ese fue el mejor momento del día, pero nosotros queríamos más. Yo me quedé muy satisfecho pero seguí buscando lucios. Pepe, por su parte, no dejó de tentar a los basses. Volvimos de camino al coche pescando de nuevo toda la orilla y tras un tiempo oigo el freno de Pepe. Traía algo, y por sus palabras y como peleaba el pez… era un lucio. Su peso, 1.500 kg.


Como siempre, la mejor filosofía es volver a pescarlo el próximo día.


A partir de ese momento, fue un no parar de picadas a Pepe. Todos lucios y todas ellas a señuelos de bass. De hecho, por lo menos 3 de ellos se llevaron el piercing ya que con sus dientes lograban deshacerse del hilo de Pepe. Se encontraban orillados y en aguas de no más de 1 metro de profundidad.

Ya llegamos a la zona donde dejamos el coche, pero decidimos pegarle un poco antes de irnos. El resultado fue otro lucio para Pepe, que no llegamos a pesar, pero que rondaría también los 1.500 kg.


Yo conseguí ver como me seguían, más o menos del mismo tamaño que los que sacó Pepe, pero me quedé sin esa buscada foto.

Sin duda, el momento del día lo protagonizó ese tarugo de bass, el cual fue mi récord personal, pero no hay que dejar atrás la cantidad de picadas que tuvo Pepe, todas ellas de lucios, y sus tres hermosas piezas, lo que nos hizo deducir que ese día el rey del embalse fue el lucio. Lo más curioso fue que Pepe yendo a bass sacó lucios y yo yendo a lucios saqué un bass, lo que hace aún más sorprendente la pesca.

Alex

lunes, 5 de marzo de 2012

Jornada 4: Embalse de Buendía y Embalse de García De Sola 03-03-2012

Lugar: Buendía y García De Sola

Fecha: 3 de Marzo del 2012

Miembros: Alex y Pepe (Buendía), Javi (García De Sola)

Descripción (Buendía):

Bueno chavales, por fin hemos ido a por lucios en un día bueno de temperatura, sin aire pero que para pescar desde orilla no era tan bueno ya que el agua estaba totalmente cristalina y eramos muy visibles para los peces.

Mucha gente, mucho andar pateando orilla y ninguna picada practicamente en toda la mañana excepto una, a mí, la cual era un lucio pequeño de aproximadamente 800 g que se desclavó viéndose el reflejo en el agua mientras peleaba con él.

Destrozados de andar y con los pies y las piernas doloridas, decidimos tomar unas viandas y unos traguitos de agua.

Una vez recuperadas las fuerzas, pensamos en cambiar de zona y viendo que no se encontraban orillados ni apostados aún por las reculas decidimos probar en zonas más profundas y más adentradas del embalse.

Y por fin conseguimos las esperadas picadas. El primero en salir fue por parte de Alex y su peso rondaría en torno a 1.500 kg. Efectivamente entró en torno a 10-12 metros de profundidad y bastante lejos. Fue un pez bastante nervioso pues incluso llegó a clavar los dientes en la mano de Alex al no parar de moverse.


A Alex le partió la línea otro apunto de sacarlo ya que le vimos el lomo. Ya finalmente, y tras perder medio arsenal de señuelos en las afiladas rocas, salió el lucio que me quitó el bolo y que tanto costó durante todo el día, con un peso de 2.100 kg.


También se me desclavó otro sin ni siquiera llegar a verlo pero por su fuerza más o menos tendría el mismo peso que el anterior.

Y con esto decidimos poner fin a la jornada. Tras un día duro en la que acabamos destrozados de tanto andar, enfundamos la caña y nos fuimos para casa con una sensación rara, ya que con toda la gente que había, no vimos sacar ningún pez habiendo gente también con pez vivo.

Llegamos a la conclusión de que fue un día malo y difícil para el lucio.

Pepe

Descripción (García De Sola):

Llegamos a las 9 de la mañana al embalse, elegimos una zona que parecía en principio buena. Llegando a dicha zona la niebla era espesa, pero una vez allí estaba despejado. Alguna racha de viento ocasional y un sol radiante.

Prácticamente toda la mañana sin picadas, hasta aproximadamente las 2 que sonó la flauta. Después de probar varios señuelos, se consiguió clavar uno cuyo peso rondaría los 4 kg, pero en la lucha, tras enseñarnos su lomo en la orilla, se desclavó sin dejarnos verificar el peso. ¡Vamos que se nos escapó!

Más tarde, decidimos cambiar de zona con el mismo señuelo que nos dio resultado. Nada más llegar tuvimos dos capturas de 3 kg aproximadamente tanto mi compañero como yo, los cuales fueron devueltos al agua.


Con esto, creíamos que la tarde prometería pero se quedó en una falsa esperanza. El agua estaba muy muy clarita, lo que hacia que viéramos seguirnos al señuelo algunos lucios emparejados pero sin intención de picar.

Por último, me hice un buen bocadillo de mortadela y finalmente regresamos a nuestras humildes moradas.

La conclusión es que aunque el tiempo acompañaba, los peces estaban muy duros, lo que demuestra que lo mejor está por llegar.

Javi