lunes, 30 de marzo de 2015

Jornada 4: Embalse de García De Sola 28-03-2015

Lugar: García De Sola

Fecha: 28 de Marzo del 2015

Miembros: Alejandro, Alfonso, Eugenio, Javi y Pepe

Descripción:

Tercera aventura extrema para alguno de nosotros que nos gusta marcarnos en nuestras salidas de pesca.

Esta vez seríamos Alejandro, Alfonso, Javi, Pepe y el menda. Como podéis observar, en esta ocasión nuestros compañeros y amigos Alex y Juanmi no pudieron acompañarnos por motivos laborales.

Como siempre, comenzaríamos la aventura comentando algunas cosillas y tomando nuestro habitual cafelito mañanero.

Pusimos rumbo a uno de los embalses más visitados y frecuentes: el García De Sola, con grandes expectativas ya que la climatología nos era propicia con un aumento de la temperatura, y eso podía hacer que los peces estuvieran más activos.

Llegamos a la zona acordada y después de montar las cañas y surtirnos de material bélico, jaja, comenzamos con los primeros lances. Pepe, Alejandro y Javi por delante, mientras Alfon y yo nos quedamos un poco más rezagados pero corriendo la misma suerte que los demás (ni rastro de los deseados peces), y yo con el temor de clavarme el tercer bolo consecutivo del año (várgame er señor, jajaja).

Transcurrida una horita, avistamos los primeros peces del día: un bass, algunos alburnos y bastantes barbos y carpas, pero picadas nothing.



Después de llevar un largo recorrido, tuve mi primera picada, pero sin fortuna. Me volví a quedar rezagado, pero esta vez con el compi Alejandro y, avistando varios basses, decidimos tentarlos a tope con la suerte de que en uno de los lances conseguí clavar mi primer demonio verde del año, de 720 g. Después de comprobar su peso, fue devuelto al agua sin daño alguno con sus compañeros, que por curioso que parezca parecía que lo estaban esperando.

Sin demora, volví a lanzar y zas!, no me lo podía creer, una nueva captura de otro bonito uru de casi 800 g (hoy no me iría sin tocar escamas, jajaja).



Despúes de insistir un rato más decidimos continuar, y allí estaba Pepe intentando dar caña o engañar a algunos basses pero sin fortuna. Más adelante se encontraba Alfonso que llegando a su altura nos comentaba la picada de un lucio y algún bass, pero sin llegar a buen puerto, pues no los llegó a sacar. Javi seguía insistentemente lance tras lance sin conseguir el premio que a cualquier pescador le gusta sentir al otro lado de su línea.



Fuimos avanzando y viendo algunos demonios verdes más por la orilla, pero no conseguíamos dar con la tecla y engañarlos por la apatía y desconfianza de estos, hasta llegar a otra zona del embalse, donde primero yo y luego Alfonso tuvimos de nuevo picada pero sin poder materializarlas por un motivo u otro (hoy no era el día).

El tiempo pasaba y la moral cada vez estaba más tocada, así que decidimos poner pies en polvorosa y volver al punto de partida para refrescarnos y tomar el merecido tentempié mientras analizábamos la jugada y poníamos rumbo a casa.

Así transcurrió la aventura de esta nueva salida de pesca entre buena compañía y buen rollo en como en cada una de ellas.

Un saludo a todos y hasta la próxima.

Eugenio

lunes, 23 de marzo de 2015

Jornada 3: Lago Holmes 21-03-2015

Lugar: Holmes

Fecha: 21 de Marzo del 2015

Miembros: Juanmi

Descripción:

Bueno, tres semanas hacía que empecé mi aventura por tierras americanas. Tras emplear las dos primeras en obtener la licencia correspondiente y en comprar el material necesario, esta vez ya sí podía salir a pescar, y el lugar que elegí fue el Holmes Lake por cercanía a mi lugar de residencia.

Previamente, ya había dado una vuelta por el lago para ver qué especies eran las más comunes en dicho lago (Bluegill, crappie, trucha arcoíris y algún que otro largemouth bass) y para observar qué señuelos eran los más empleados por los autóctonos del lugar.

Así, me planté en el lago cerca de las 10 de la mañana tras el correspondiente paseo en bici. El ambiente era diferente al ambiente en España ya que en este lago es muy común observar a multitud de gente paseando alrededor del lago, de manera similar a como se hace en los parques españoles. El número de pescadores también era bastante elevado, motivado quizás por la cercanía del lago al principal núcleo de población.

Mi objetivo durante estos meses en América era conseguir sacar un buen ejemplar de largemouth bass, y hoy tendría la primera oportunidad de conseguirlo. Tras dedicar buena parte de la mañana a intentar capturar algún bass, llegué a una zona en la que en semanas previas había visto cómo se sacaban varios ejemplares de trucha arcoíris, asique después de coger fuerza con el almuerzo (sobre las 12 de la mañana) decidí probar suerte con las truchas. Y voila!! Al primer lance mi caña se curvó. A los pocos segundos un pequeño ejemplar de trucha arcoíris se dejaba ver peleando en la superficie y finalmente conseguí capturarla.



Esta captura fue sin duda el fruto de la observación, ya que el señuelo empleado fue el mismo con el que la semana anterior otro pescador consiguió capturar cuatro ejemplares de trucha.

Tras dedicar media hora más a la pesca de la trucha volví a recordar mis prioridades, y mi prioridad era el bass, asique decidí probar suerte nuevamente. Pero sin embargo hoy no iba a ser el día del bass, ya que desde ese momento hasta el final de la jornada no pude ni siquiera ver a ningún “bocagrande”.

Así, como resumen general, a pesar de no poder capturar ningún bass, la jornada no fue demasiado mala para mi, ya que entre todos los pescadores que nos encontrábamos alli, únicamente ví capturar otra trucha arcoíris más. Aun así, tengo esperanzas en que las próximas semanas me deparen jornadas sean más fructíferas.

Un abrazo desde EEUU!!

Juanmi

miércoles, 18 de marzo de 2015

Jornada 2: Embalse de Cijara 14-03-2015

Lugar: Cijara

Fecha: 14 de Marzo del 2015

Miembros: Alejandro, Alex, Alfonso, Eugenio, Javi y Pepe

Descripción:


Esta vez fuimos más gente de lo habitual: Alex, Uje, Alejandro, Pepe, Javi (si sí, Javi también jijiji) y yo por parte del Club. Pero además también vinieron mi hermano Adry, Borja y Andrés, nuevos amigos del club. Solamente faltó Juanmi, que nos ha cambiado por los peces americanos (aprovecho para mandarle un fuerte abrazo, desearle toda la suerte del mundo en su aventura laboral y recordarle que no se va a librar de deleitarnos con alguna redacción "in english"). Tampoco pudo venir el hermano de Javi porque le surgió un imprevisto de última hora.

Para ahorraros contar: fuimos un total de 9 personas. En el bar, mientras el café nos hacía entrar en calor bromeábamos con no redactar en caso de no conseguir ninguna captura, jijiji. Pero como es habitual en el blog, nosotros también os contamos cuando se da mal (que son muchas más veces de las que nos gustarían, jajaja).

Bueno, situémonos ya: 9 tíos en la orilla de Cijara. Separados cordialmente para intentar pescar algo y, sobre todo, para no levantar sospechas jijijij. Fuimos probando de todo, y la primera picada sería de Alejandro (como se nota los documentales que se ve en invierno, está que se sale en este incio de temporada, jejeje). Pero debió de hacer "pellas" en algún capítulo porque no clavó bien y el pez se soltó.

Parecía que el día iba a ser muy bueno, pero nada más lejos de la realidad. Empezó a levantarse el aire que temíamos y conforme avanzábamos, la morfología del pantano iba siendo cada vez peor. Así que decidimos coger el coche y poner rumbo a otra zona. Al llegar parecía ser bastante mejor, más acorde con el relieve en el que intuíamos que estarían los peces. Pero tampoco. Además, por culpa del aire y "gracias" al movimiento de las barcas, el oleaje enturbió los primeros metros de agua por lo que era imposible detectar estructuras interesantes (hot spot para Juanmi, jijiji) y provocó la pérdida de gran cantidad de señuelos en rocas y ramajes.

Pero ya no podíamos volver a cambiar de zona, no podíamos estar más tiempo en el coche que pescando. Así que nos pusimos a insistir, con pésimo resultado. Una leve picada a Andrés que no pudo materializar, otra en mi caña que me cogió despistado y poco más.

Se acercaba la hora de comer, así que pusimos media vuelta. Comimos rápido con la compañía de las orugas y vuelta al lío, a ver si con el estómago lleno teníamos más suerte. En este rato, nos separamos bastante más, haciendo varios grupos. Pepe y yo nos fuimos para delante; Uje, Alex y Borja nos siguieron a menor ritmo; Andrés y Alejandro más rezagados y Adry y Javi se quedaron por la zona del coche.

El aire nos empezó a dar una tregua, reduciendo su fuerza de vez en cuando, pero la actividad de los peces no mejoraba.

Ya no sabíamos que hacer: si rezar, si llorar, si irnos...hasta que de repente, después de un leve enganchón, una figura plateada se vislumbró, entre el olejaje, donde debería estar mi señuelo. Los nervios recorrerieron todo mi cuerpo en cuanto noté que, efectivamente, tenía la que probablemente sería mi única oportunidad de librar el bolo. Clavé con decisión, y con poca pelea logré fotografiar este bonito ejemplar de bass de unos 1.200 g aproximadamente, mi primer pez del año.



Pero tirando al traste nuestros deseos, el motivo de esa picada no era el incremento de la actividad. Así qué seguimos con el camino hacia el coche para llegar a por nuestra recompensa en forma de rubia, que esa nunca nos falla.

Al encontrarnos con el grupo perseguidor, Alex nos contó que un lucio se tiró a su señuelo pero lo soltó antes de que pudiese clavar.

Ya en el coche, Alejandro nos contó que consiguió capturar este bonito lucio de aproximadamente 2.700 g con un señuelo de bass. Enhorabuena Alejandro, si señor!



Adry clavó un bass mini, pero se le desclavó en el aire. ¿Se lo damos por válido por ser novato? No se yo...jijijiji.

Y poco más que contar, dos peces entre 9 personas fue un fracaso absoluto. Pero así es la pesca, unos días hay más suerte que otros. Además, escuchando lo que comentaban el resto de pescadores de orilla (incluidos algunos pateros), la situación fue generalizada. Así que personalmente me volví satisfecho con mi captura al igual que Alejandro. Los demás se volvieron más cabizbajos pero sabiendo que no fue culpa suya. Las condiciones y actividad de los peces no fueron las óptimas.

Un saludo y hasta la próxima.

Alfonso

Vídeo de la jornada:

video

lunes, 9 de marzo de 2015

Jornada 1: Embalse de Cijara 07-03-2015

Lugar: Cijara

Fecha: 07 de Marzo del 2015

Miembros: Alejandro, Alex y Eugenio

Descripción:


Había muchas expectativas puestas en esta primera jornada del año, junto con una previsión perfecta del tiempo, así que decidimos emprender el rumbo a la primera de las tres Marías, el embalse de Cijara, para ver si daban la cara nuestros amigos los lucios y los basses despúes de este parón invernal.

Iniciamos el viaje Alejandro, Eugenio y yo, puesto que los demás no tuvieron ocasión de poder acompañarnos y el mono que teníamos por mojar los señuelos era tan grande que apenas conciliamos el sueño en la noche anterior, cosa que apostamos que no somos los únicos a los que nos ocurre, jejeje.

Después de tomar el cafelito y ordenar las estrategias, llegamos a nuestro destino. Para nuestra sorpresa, el embalse había bajado de nivel considerablemente respecto a nuestra última visita.



Empezamos nuestra aventura a eso de las 8 de la mañana y los peces no daban señales de vida por las orillas, pero no tardó mucho Alejandro en capturar la primera pieza del año aproximadamente 15 minutos después del empiece. Un ejemplar de bass de algo más de medio kilo, cosa que hizo que el mono de Uge y mío aumentara más aún si cabe.



Seguíamos avanzando por la orilla y a pesar de la claridad y limpieza del agua, del poco viento que soplaba y del sol que lucía, no conseguíamos avistar ningún bichillo orillado, cosa que nos hizo preguntarnos dos cosas: primero, si estábamos buscándolos en el lugar adecuado y segundo, si sería un error localizarlos en las reculas…

Después de dos horas pateando orilla no habíamos tenido ninguna noticia de ellos, así que pusimos rumbo a tomar un tiempo muerto, hacer un pequeño parón para comer y pensar qué hacer posteriormente.



Tras las dudas anteriores, finalmente cambiamos de rumbo, pero seguimos intentando localizar a nuestros pequeños en reculas así que volvimos a marcar una estrategia, nos fuimos al lado contrario e intentaríamos dar con ellos nuevamente por zonas reculadas aisladas.

Alejandro, optó por tentar mayoritariamente a los basses, ya que había obtenido la recompensa de una captura, Uge, por su parte iría a por lucios y basses por igual, mientras que yo principalmente intentaría localizar a los lucios, pensando en las fechas en las que estamos.

De nuevo pasados 15-30 minutos desde el empiece de la segunda manga, Alejandro logró ver un pequeño ejemplar de lucio siguiendo a su señuelo… de bass… cosa que nos hacía creer en buenos presagios y, no tardando mucho, volvió a sorprendernos con, esta vez sí, un ejemplar acorde a nuestra insistencia. Un bonito black bass de los kileros.



Esta nueva captura hizo que Eugenio y yo comenzáramos a entrar en depresión, jajaja, por lo que no nos quedó más remedio que ponernos las pilas. Fui yo el que se mosqueó cuando en dos lances pude ver que dos lucios que rondarían los 4 kilos se quedaron finalmente a unos 10 cms de mi señuelo… ¿habríamos dado con la zona?

Avanzando y avanzando, seguí utilizando la misma técnica y finalmente dio sus resultados, cuando una hembra de lucio mordió el señuelo. El bajón de la caña fue tremendo y la pelea con el animal se presagiaba larga. El ejemplar de lucio asomó por el medio del embalse, y pudimos observar que se trataba de un pez gordo, unos 5-6 kilos nos dijimos, pero después de una lucha de unos 15 minutos aproximadamente y conforme lo sacábamos de la orilla, pudimos observar que perfectamente podría pasar esa cifra, como así fue. El lucio en cuestión dio un peso en la báscula de 10.49 kg e hizo superar mi récord personal y poner el listón bastante alto para superar el de este año.



Tras haberme quitado el bolo, y de qué manera, parece que era mi turno, y apenas media hora después volví a notar esa inconfundible resistencia al otro lado de la caña, con otro ejemplar de, esta vez, algo más de un kilo. Definitivamente, parece que había dado con la tecla.



Solo faltaba Uge, el que, a pesar de estar pescando con técnicas muy trabajadas y llamativas, no lograba encontrar su objetivo, cosa que nos disgustaba a mi padre y a mí puesto que pensábamos que era más que merecida una captura por su parte.



Ya nos dimos cuenta que se nos estaba echando el tiempo encima, cuando mejor nos lo estábamos pasando, así que decidimos pescar algo más rápida la vuelta. Aun así, yo volví a tocar escama con otro luciete de algo más de kilo y medio y que puso la guinda a un día en el que la cosa se había puesto muy difícil.



Finalmente llegamos al coche, comentamos la jornada y pusimos la marcha hacía las rubitas bien merecidas por nuestra parte, y siendo conscientes de que el lucio tiene bastantes más alegrías que darnos aún por estas fechas…

Alex